domingo, 6 de marzo de 2011

Raquel.




     Todas las noches, desde aquella en que durmieron juntos por primera vez, Raquel inventaba un cuento para Ramón. Si por cualquier motivo no se sentía inspirada, le leía a cambio cuatro páginas de un libro, siempre cuatro, y terminaba leyendo la primera frase de la página siguiente para después susurrarle al oído “Pero esa, mi Sultán… esa ya es otra historia”.

     Mil y una noches después de aquella primera, a Ramón lo borra-ron de la faz de todas las Tierras. “Si alguna vez me agarran y no me volvés a ver, no me olvidés nunca, Shede, nunca. Pero no te mueras conmigo… tendrás que vivir por los dos. Así les derrotaremos.” –Le había dicho Ramón cientos de veces en aquellos años crueles de la dictadura.

     Así, cuando fue capaz de asumir su ausencia y pudo vivir otra vez con ese hueco en el alma, Raquel hizo dos cosas: Cambió su nombre por el de “Shede” y juró no volver a contar un cuento hasta haber terminado de leerle a Ramón el libro que dejaran inconcluso.

     Tres veces al año, desempolvaba su ejemplar de Rayuela y salía a comprar una rosa. Cada 9 de febrero, cumpleaños de Ramón, se sentaba a la orilla del río Ajó, leía cuatro páginas del libro y después de arrancarlas, las echaba a la corriente junto a la flor. Luego leía la primera frase de la siguiente página y le decía al viento: “Pero esa, mi querido Sultán… esa ya es otra historia”. Los días 2 de agosto, la fecha que lo desaparecieron a Ramón, repetía el ritual junto al mar y enterraba las cuatro hojas y la flor en la playa de Santa Teresita o en la de Mar del Tuyu. El día de muertos le leía en los bosques de Costa del Este, colgaba las páginas de la rama de un árbol y posaba en su base la rosa. Luego volvía a casa con un nudo en el pecho y piedritas en los anhelos.

     Ocho años tardó en cumplir su promesa. Ocho años de una vida a medias. Aquella tarde, por fin, lloró las lágrimas acumuladas durante una eternidad de soledades valientes, ausencias derrotadas y rabias contenidas, que casi terminan por envenenarle el alma. Sentada en el bosque, llorando a lágrima muerta, dejó que todo lo gastado fluyera fuera de ella. Después, exhausta, vacía… se sintió limpia, viva otra vez. Dispuesta para una vida nueva, cierta, clara y feliz,… Una vida plena… vivida para los dos.

     A día de hoy sigue contando cuentos. 



A todos los que lucharon contra la barbarie y no tuvieron, siquiera, una tumba en la que removerse. A ellos y ellas. A los de allá y a los de acá. 


23 Dejaron su rastro:

Kum*

Bajando a la Tierra...

Su

Precioso, Kum*.

Muchas historias rotas quedan detrás de toda esta barbarie, como tú dices.

Esta que cuentas puede ser perfectamente una de ellas.

"Aquella tarde, por fin, lloró las lágrimas acumuladas durante una eternidad de soledades valientes, ausencias derrotadas y rabias contenidas, que casi terminan por envenenarle el alma"... ya sabes... flipante.

Abrazos

Anita Dinamita

"Luego volvía a casa con un nudo en el pecho y piedritas en los anhelos."
Absolutamente delicioso, hay cosas que una no desearía leer, pero que están deliciosamente escritas, y te dejan con un nudo en el pecho y piedritas en los anhelos. Cosas como esta, Kum*
Un gran abrazo

Kum*

Lloré y reí escribiendo esto, Ana. Por diferentes motivos, por motivos imbéciles... que no se pueden explicar.

Maite

Qué bien contado, bufff, espectacular la calidad narrativa que hay en tus letras, haces que el lector se enganche y sufra con los protagonistas, y ría con ellos, una verdadera joya. Un abrazo.

Lila Biscia

uf... no se que decir... no se que decir realmente. porque esta historia, tan terrible, nos tiene a todos tan atravesados que cada narración particular que pareciera ajena, la hacemos propia y duele de la misma manera.
se desgranó a una generación entera, y también a la anterior, y a la anterior y a las que vinieron después.
de verdad, que yo creo en el "ni olvido ni perdón". porque la vida de los que quedaron con vida continuó, pero nunca de la misma manera. y hasta que no haya justicia y hasta que cada uno no pueda tener donde llorar a sus muertos, no se puede dar fin.
la verdad es que me conmoviste hasta las lágrimas y creo que, narrando, es como se mantiene viva la memoria.

te dejo un beso fuerte.

Lila.

Lila Biscia

te dejo este blog, que es muy muy terrible y dificil de leer, pero que contiene casos reales, narrado por cada uno que lo vivió.
es principalmente sobre los hijos. y esta hecho por la hija de paco urondo.
http://infanciaydictadura.blogspot.com/

besos

L.

Sandra Montelpare

Kum* con un nudo en la garganta que se fue haciendo cada vez más grande y con los lagrimones que me caen ahora te digo que me sacudió, terriblemnte conmovida... ni olvido ni perdon abrazos van

Pedro Alonso

Una historia conmovedora contada con mucha dulzura. Me emociona contenido y continente. Una bella manera de narrar el dolor de la injusticia y de la pérdida. Abrazos, Kum*.

Patricia

Queridísimo Kum*, en un momento de tu cuento me había emocionado tanto que debí interrumpir la lectura, hacer algunas tareas domésticas, hasta serenarme y seguir leyendo.
e x t r a o r d i n a r i o!!!

Me tomo el atrevimiento de pasarlo ya mismo a mi página.
Beso agradecido

Maria Coca

Una historia triste. Un cuento amargo tan común que duele. Una historia que son miles de historias repetidas.

Las musas te adoran, Kum*. Aprovéchate!

Besos del magenta al negro.

enmalestado

La historia está contada como tanta sensibilidad que conmueve. Y yo que hoy mismo he acabado Rayuela! Casualidades de la vida

Malena

Lo leí tantas veces! Y cada vez que lo leo, cobra otro significado.
Es la historia de casi treinta mil, que fueron arrancados temprano, pero escribieron una parte del cuento.
Pero también es la historia de Raquel y Ramón.
Y es la historia de cómo despedir a los que amamos.
Y es mi historia.




PD:
Mi padre me enseñó a contar cuentos, sabías? (lo dije alguna vez en mi blog).
Pero esa, Sultán, es otra historia.

Chula

DESGARRADOR.

Torcuato

Bellísimo.
Esta mujer vivió plena.
Y lo sigue haciendo.
Un abrazo, Kum*

Kum*

Buff... esta entrada no se me va a borrar nunca del recuerdo. Por muchos motivos. Vuestros comentarios, entre otros. Ha sido precioso ver tanta emoción. Tanta memoria.

También por otros motivos más inconfesables... pero igual de bellos.

De corazón (con pena y esperanza), gracias a todastodos... Gracias.

Mon

Yo tampoco sé que decirte...ya sabes que lloro tus escritos como nadie. Cuando algo me toca por dentro necesito tiempo para asimilar y saber qué decir...de momento, sólo te digo GRACIAS, por lo bonito, por lo desgarrador, por hacer bella una dura historia.
Besos emocionados.

Bicefalepena

Y es entonces cuando aparece el delicado Kum para silenciar al canalla y llegar a la esencia misma del alma, de su dolor y de su amor, para contarnos desde dentro como se empaña y como se limpia de recuerdos.
Kum* ya está casi todo dicho, para ellos nuestra memoria.

Y para ti mi admiración.

Un abrazo a corazón descubierto

More

Precioso, Kum*, desgarradora la realidad y conmovedora tu forma de contarla... ¡Gracias!
Un abrazo.

Oma

¿pero cómo se puede escribir algo tan bonito?

Según desde mi punto de vista, me parece que la belleza y la tristeza van ligadas fuertemente. Hay ocasiones ,en las que veo como a algo triste le envuelve una misteriosa belleza y, me conmueve doblemente.

Las palabras, adjetivos que utilizas me parecen mágicos....

Haces que mi mente visualice todas las imágenes como si estuviera viendo una película.

Me ha encantado Kum*. Bellísimo.

Pronto.

Puck

Ultimamente llego tarde a todos los sitios y no sé cómo pasé por alto a Raquel. Pero hoy me he quedado zascandileando por tu blog y la he encontrado, y me ha contado un cuento, y me ha recordado su historia y la de tantos. Preciso.
Gracias por escribir así. Gracias por contar estas historias. Gracias por insistir en que siempre hay tiempo para un cuatro páginas. siempre hay tiempo para un cuento.
Saludillos

Malena

Te dije hace unos días que cada vez que leo este cuento le encuentro un nuevo significado.
Hoy no podía ser la excepción.

Gracias por no olvidar.

Brynhild

Hermosa y delicadamente triste y nostálgico. Gracias por linkearlo en lo de Malena, de otro modo me lo habría perdido.

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