miércoles, 25 de mayo de 2011

Utopía... III


















     Hola a todastodos.

     Disculpen las molestias pero, pese a quien pese,... seguimos aquí. En Sol.

     Es posible que ya no nos saquen en la tele, que no nos den la primera página, que no seamos ya la comidilla ni la novedad. Pero sentimos comunicarles que seguimos aquí. Trabajando sin descanso, duro, cada día, todos los días. Organizándonos, conociéndonos, consensuándonos. Cada día. Todos los días.

     Estamos proponiendo asambleas en los barrios, en los pueblos. Entregando el testigo a su legítimo dueño. A la gente. No nos vamos. Seguimos aquí. Y seguiremos incluso cuando ya nadie nos recuerde. Cuando nos hayamos ido. Porque las revoluciones nunca mueren, porque siempre nos enseñan algo. Y este movimiento, acabe cuando acabe, termine como termine, nos está educando a todas por el mero hecho de estar sucediendo.

     Cada día. Todos los días.

     "¿y a tí, cómo te gustaría que acabara todo esto?" -me pregunta una joven, apenas una niña. "Esto no se acaba, hermana. Siempre va a estar en nosotras. Muy adentro. Para siempre".




     Ya más de una semana con la dieta de la revolución. Comer cuando te acuerdas, dormir casi nunca... y mucho Sol. Ni en el Caribe mexicano se me mete tánto Sol dentro. Ni en mi rincón tranquilo se me quemó así la cara. Estoy lleno de imtemperie, de gente bella, de sueños y tareas, de revolución.

     Estoy feliz y exhausto. Tal vez más lo primero que lo segundo... y tambien, viceversa. Tengo el corazón contento, el cuerpo cansado y la mente embotada, como mensa. Me cuesta pensar y se me olvidan los mandados. Por eso me cambio de grupo. Empecé trepando farolas, barriendo, montando. Luego organizamos las asambleas, cada vez mayores, de mil, de cuatro mil personas. Ahorita que todo funciona como un reloj, necesito descansar... la mente. Ahorita me dedico a dar masajes a las compañeras que lo necesitan. No importa qué se hace, cómo se echa una mano... lo importante es estar. Aquí, ahora. Cada día. Todas juntas... seguimos.

     Me viene un pensamiento que me hace reir: Una vez, antes de todo esto, una ranita encantada me llamó masajista de almas. Tal vez, si me viera ahora, me diría masajista de revoluciones.




     Otros, desde sus pedestales, nos han llamado de todo. Títeres del Psoe, de Eta. Marionetas de una mano en la sombra que ideó todo esto en el mismo despacho en el que se piensa ahora cómo pararnos. Nos llaman más cosas. No les gustamos, y es que no les gusta la soberanía popular. La temen, les parece obsceno, les da asco. A unos y a otros. No me importa. Esto está sucediendo, eso es lo importante. Estando aquí uno se da cuenta de que nadie nos maneja. La gente es soberana. Aquí. Ahora. Mañana no existe.

     Nos llaman antisistema. Bien, conmigo aciertan. Siempre me sentí antisistema. Anti-este-sistema, claro, siempre. No es saludable estar bien adaptado a un sistema profundamente enfermizo, enfermo. Creo que fue Krishnamurti quien lo dijo. Pienso igual. Nos venden la imagen de descerebrados rompiendo escaparates. No. No rompo escaparates. Soy, profundamente, antisistema. Claro.




     Echo de menos mis cuentos. Las musas vienen a soplarme al oído y me pillan barriendo las calles de la revolución y les tengo que decir "ahora no, ¿no veis que ando ocupado?", o se equivocan de oreja entre la multitud.

     Echo de menos mis cuentos. Pero estoy viviendo el más bello. El de la gente en la calle. El de la gente despierta. El de la voz del pueblo.




     Me fallan las fuerzas. No les aburro más. De otra forma, a su manera, con su pluma de oro, nos lo está contando también Enrique Páez en su bitácora. La voz de Sol, la podéis encontrar aquí.

     Ahorita les dejo, mis queridas amigas y amigos. Permítanme morirme un rato. Al rato me esperan en Sol. Y es de mala índole hacer esperar a la revolución.

     Chau. Se os quiere.
    

16 Dejaron su rastro:

Lila Biscia

uf! es que sos un encanto la manera que tenes de narrarlo, que nos hace sentir ahi.
transmitis tanta energía que emociona, siempre, y eso es la fuerza.
sí, coincido con lo que te dijeron: masajista de almas! absolutamente!
y por supuesto, que de cada revolución se aprende, cada paso siempre es para adelante!
me tomo un avion imaginario, y allí voy :)
besos, de a millones!

Lil.

Puck

Kum, me reitero, masajista de almas, porque las revoluciones también tienen alma :-), nos lo demuestras con cada una de tus crónicas. Gracias por compartir tu ilusión. Las musas te esperarán porque no llaman a tu oido, están en tu interior, justo al lado del corazón.
Abrazos

Ángeles Sánchez

Sin ti esa revolución no sería la misma, sin cada uno, porque todos somos importantes y no accesorios. Da igual lo que digan, no te importe ese cansancio, ni que las musas se equivoquen de oreja, toda trasformación conlleva una revolución, o al revés, pero manteniendo la esencia de cada individuo.

Un beso y a seguir.

Puri

Ya te echaba yo de menos por el microrrelatista, compañero, pensé si te habría pasado algo... Pero te encuentro en aquí y en Sol, luchando por un sueño. Mi corazón está con vosotros aunque mi cuerpo esté en una oficina y duerma en una cómoda cama por las noches... Gracias a todos vosotros por este despertar a la esperanza.

Torcuato

Si, Kum, lo dijo Krishnamurti. Tengo un post en mi blog dedicado a ese misma reflexión, que comparto. Yo también soy antisistema, y me siento aludido en tu entrada. Que haya una mano negra detrás, lo tengo clarísimo, eso no significa que tache de nada a todos los que participan en esta movida, son buena gente, sin duda.
Espero que esto enraice en todas las buenas personas que se están manifestando. Que les abra un poco los ojos. Sólo digo una cosa: Que los abran bien.

Un abrazo, Kum

Juanlu (Luiyi)

...apuntame a ese anti-este-sistema y hacer lo que se pueda, y a sumar...estoy contigo, estoy con ellos...

Un abrazo enorme!!!!

Enrique Páez

Muchas gracias por compartir, y por estar ahí, en la lucha. :-)
Abrazos desde Canarias

Anita Dinamita

Querido payaso, gracias a que estás ahí nos llega tu crónica del momento y tus masajes de alma.
Aquí también estamos en la revolución y en el anti-este-antisistema, porque para mi esto no es ningún sistema, es un chiringuito de playa con hombres de pelo en pecho con grandes cadenas de oro al cuello y puros y anillos, junto a mujeres recién llegadas de la peluquería, con taconazos (en la playa!) y pareos a juego con el color de sus uñas y de sus gafas de sombra. Se están metiendo una bacanal de marisco, pescadito frito, ostras, jamón de jabugo, vísceras en adobo... y el pueblo alrededor mirando como les chorrean las babas.
Ya está bien, que miren ellos y que tengan miedo, porque las personas importan aunque nunca lo hayan pensado.
Te quiero mucho, un gran abrazo!!!

Patricia Nasello

Gracias, muchas gracias, Kum*.
Por demostrar que se puede.
Que bajar los brazos no es una opción
Ni mucho menos desinteresarse.

El paisaje, repugnante, que describe Anita, es el paisaje del mundo. Por algún lado debe comenzar el cambio.Decidido. Fuerte. Maduro. Pacífico.
Qué sea!!!

Besos de admiración y cariño

Su

Yuju,

ya la semilla está plantada y estoy segura que algo florecerá, porque está abonada por los sueños de un mundo mejor, por la generosidad, el compartir, la ilusión, el empeño, el amor y la magia, y el calor del sol, q propiciará que no pierda fuerzas.

Un abrazo fuerte lleno de energía.

Besos

Miguel

Pues yo todas las mañanas sigo saliendo a las nueve de la mañana de la boca de la calle del Carmen y sigo pensando que, pese al abandono de los medios de comunicación, vuestra lucha no será en vano. Yo no he acampado en Sol pero cada vez que paso por allí me sigo emocionando.

Un abrazo Kum. Los sueños a veces se hacen realidad.

Pedro Alonso

El cambio es necesario, y puede que éste movimiento sea una de las pruebas de que esa necesidad se esta haciendo realidad. Ojalá. Yo sigo soñando con una verdadera revolución, de fuera adentro o de dentro afuera, que cada uno escoja, los dos caminos me parecen válidos. Si el cambio sólo se produce fuera, la revolución no será completa. Mucha fuerza Kum* y un abrazo.

Maite

Este es uno de los mejores y mayores relatos que puedas escribir.

Pablo Gonz

Estoy leyendo tu vida, amigo Kum: el mejor cuento que has escrito. Mucha fuerza,
PABLO GONZ
Ayer, en la Plaza Cervantes de Alcalá de Henares, una reunión de unas 150 personas. Hablaban de educación. Alucinado.

Luisa Hurtado González

Lo bueno es que......no es cuento, no.

manuespada

Todo mi apoyo, Kum, todos somos Sol. Un abrazo.

Manu

Publicar un comentario

Deja aquí tu rastro...