martes, 15 de junio de 2010

Punto de vista.


     Llevaba una vida sencilla, pequeña, de andar por casa, en una confortable soledad sólo concurrida por el sordo runrún de la televisión y la tierna presencia de su mascota.

     Ya desde aquel miércoles remoto, cuando la encontró en la calle y decidió adoptarla, tuvo la certeza de que resultaría una agradable compañía. Dedicó tiempo y paciencia a enseñarle las normas básicas de una convivencia hogareña y civilizada, y había hecho un gran trabajo. Adoraba verla moverse por la casa con ínfulas de ama, como si fuera la dueña de aquellos ámbitos, de cada rincón, o cómo se abismaba frente al televisor como si pudiera entender aquel galimatías de imágenes en movimiento. Le resultaba relajante observarla asearse y acicalar durante horas su pelo negro, entretejido ya con las filigranas de las canas, y aunque tenía que soportar que la despertara de la siesta con sus caprichos a cada rato o participar en aquellos interminables e infantiles juegos de cazar ratones de trapo y atrapar ovillos de lana, nunca sintió antes una cercanía tan incondicional, tan desinteresada.

     Sí,… había hecho un gran trabajo. Sin duda aquel apacible ser humano resultó ser el perfecto animal de compañía, pensaba ronroneando, mientras veía pasar de nuevo a su adorable viejita camino de la cocina, atareada en sus indescifrables asuntos.

6 Dejaron su rastro:

Mon

Joder niño...sabes de quien me he acordado, verdad?

Kum*

Pues claro. De la misma adorable viejita en la que pensaba yo al escribirlo.

Besos, Mon.

Maria Coca

Muy bueno!!!!!! Si señor, muy bien llevado hasta el final.

Un beso.

Kum*

Qué alegría me da cada vez que huele a mar...

Su

Que bonito. Me pregunto yo si todos los miércoles tienen ese algo de especial de encuentros mágicos.
Besos

Kum*

...Es posible, Su,... ahora que caigo.

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